martes, 23 de junio de 2009

La Crítica

"Es una crítica constructiva". ¿Te suena esa frase? Sí, no dudo de que existan, pero sinceramente, ¿qué porcentaje de las críticas que se producen en el día a día son de este tipo? ¿Será un 5 por ciento? Creo que estaría siendo generoso. La verdad es que la mayoría de las críticas que la gente lanza, y por supuesto que me incluyo, son simplemente una descarga de negatividad hacia otra persona, ya sea por hacerla sentir mal, por disminuirla para engrandecernos nosotros, o por el simple hecho de no poder evitar callarnos la boca, porque tenemos órganos que se articulan para producir palabras, y alguna palabra hay que producir. Por supuesto, lo más fácil es producir críticas; debe de ser porque están en algún lugar de nuestra psique más al alcance que otro tipo de palabras, se me ocurre.

Las críticas generalmente no ayudan, porque su intención original la mayor parte del tiempo no es la de ayudar a alguien; me parece que es tan simple como eso. La lista de cualidades, acciones o ideas a criticar es interminable, y no es mi objetivo reproducirlas. Simplemente quisiera que reflexionemos un poco sobre esto. Obvio que es divertido criticar y reirse un rato, de eso todos somos parte. Pero estaría bueno que lo hiciéramos con humor y conociendo primero al objeto de nuestra crítica, sabiendo qué cosas pueden afectarlo para evitarlas y que todo este proceso sea un poco más sano. Uh, que bajón, eso sería involucrarse emocionalmente, ¿no? ¡Qué problema!

Yo critico, tu criticas, él critica...nosotros criticamos. ¿Se puede vivir sin la crítica? Yo lo dudo, porque es algo propio del ser humano. Ojalá se pueda bajar el nivel, y se pueda empezar a disfrutar de un humor sano, dejando de lado esos comentarios hirientes que casi por deporte salen de la boca de todos. No nos olvidemos que hasta el más vivo tiene "eso" de qué avergonzarse y que seguramente con la palabra justa, puede llegar a sentir lo que ha causado tantas veces en otro.

Ariel Resquín, 23 de junio de 2009